Elecciones 21D: entre banderas y pagafantas

Ancor Mesa Méndez

Tras el paréntesis navideño y antes de acabar el año, los resultados de las elecciones catalanas del 21D me dejan muy preocupado. La cifra récord de participación deja un país que no invita al optimismo. Son unas elecciones en clave de relato sobre el pasado más reciente y cuyos resultados dejan poca oportunidad al futuro.

Casi el 73% de los votos está repartido entre Ciutadans, JxCat, ERC y PP, probablemente los partidos con menos discurso social, con menos propuestas para revertir y acabar con la enorme crisis socioeconómica que tenemos enquistada desde hace una década y que nos ha convertido en uno de los países más desiguales y con más paro de Europa y la OCDE. Estas elecciones iban sobre elegir padres: Catalunya o España, Puigdemont o Junqueras… Ni rastro del 15M, el “no nos representan” y mucho menos el “no somos mercancía en manos de banqueros”. Adiós a la crisis sistémica, hola a la crisis institucional a secas.

El PP, por su parte, pierde la mitad de su electorado de una sola tacada y se desploma como anticipo de lo que está por venir en el resto del Estado cuando, como en Catalunya, acabe convirtiéndose en el imaginario colectivo en una caricatura del pasado. Ciutadans se ha erigido como el nuevo referente de la contención de los cambios, es cuestión de tiempo que logre mostrarse también así más allá del Ebro… El que tarde en superar al PP en recursos financieros para las campañas.

PSC, Comuns y CUP parecen haberse quedado en sus respectivos suelos electorales en este largo ciclo político. Mientras el PSC mejora muy ligeramente su última debacle, Comuns pierde un 16,6% de su peso electoral y la CUP un 45,7%. Algunos han acabado convirtiéndose más bien en los auténticos pagafantas de esta fiesta de esteladas y rojigualdas… Una mala noticia para la lucha contra las desigualdades y los recortes del Estado de Bienestar, peor noticia para la emancipación social de las clases más empobrecidas, autónomos y trabajadores; justo esos a los que aspiran a representar los proyectos políticos sociales. Malos resultados en los barrios y municipios más precarizados para Comuns-Podem y peores para la CUP, justo las opciones que dicen dirigirse a ellos. Mucha autocrítica y mucha reflexión nos toca.

Estamos inmersos en un largo proceso constituyente que versa sobre definir qué debe ser el país y ya no solo quién lo gobierna. Catalunya es el ejemplo más paradigmático de la ausencia de hegemonías claras en esta contienda. Dependiendo del sentido de las elecciones, ganan unos o los contrarios. La brecha abierta por la crisis y el 15M sigue presente… Las necesidades de cambios se extienden, pero la zozobra y la inestabilidad política también. El quincemayismo abrió la veda y ahora parece aletargado en una guerra de banderas sin apenas contenido. Toca, cuanto antes, atrevernos a cuestionar de nuevo y tejer consensos más allá de los colores, volver a abrir la brecha del “no hay pan para tanto chorizo” y el “nos han robado el futuro” antes de que acabemos asumiendo que el Sur de Europa se convierta en el “no se puede”.

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