Derecho a decidir

El Roto - El País

El Roto – El País

Nuestra actual Constitución lleva vigente cerca de treinta y cinco años. No es mucho tiempo, teniendo en cuenta la edad media de las cartas magnas de modelos de Estado tan afianzados como el estadounidense o el francés. Pero sí que lo es teniendo en cuenta las circunstancias de su redacción y los cambios sociopolíticos que ha experimentado España durante estas más de tres décadas. No olvidemos que el marco legal del que se derivó era fruto de un golpe militar a la legalidad republicana, y de la posterior dictadura totalitaria que duró cuarenta años. El fundamentalismo católico regía los modales públicos, el centralismo obstinado y el nacionalismo de “una grande y libre” dominaban las reglas de la política, y la oligarquía aristocrática repartía el pastel. La más que bautizada Transición fue producto del ocaso más siniestro de la Historia de este país. Sin embargo, tras tocar suelo durante tanto tiempo, el grueso de la sociedad española no estaba dispuesta a derramar más sangre y, de alguna manera, se buscó una llamativa salida al dudoso lugar que ocupaba el país en el mundo, regido por una legalidad sin legitimidad. Tampoco entraré en el debate, no dudo de que esta Constitución fue un logro y creo que ya ha sido lo suficientemente homenajeada.

Fue un logro sobre todo, por una parte, de la generación nieta de la posguerra, profundamente desencantada con el autoritarismo y el fundamentalismo religioso que rigió la vida cotidiana de sus padres. Pero, por otra parte, fue un golazo por toda la escuadra de la oligarquía, los grandes de España, los monárquicos y todo aquel que se aseguró buenos privilegios durante el régimen, el antiguo. El nuevo se llenó de aires de libertades y de pluralismo, pero también de cortafuegos y pedestales blindados a quienes nunca pagaron por sus crímenes de décadas, o a sus descendientes que conservaron sus “méritos”.

El nuevo régimen basó su desarrollo en aparcar la memoria histórica, impulsar el Estado de las Autonomías, la Monarquía Parlamentaria y la democracia de partidos. Estos últimos, hasta entonces prohibidos, junto con los sindicatos, eran, en la época de la Transición, grandes bloques que agrupaban a la mayor parte de la acción política de la ciudadanía. En aquella época eran lo que los marxistas denominan la vanguardia. Sin embargo, el hecho de que hayamos devenido en una crisis económica desbocada (o “gran estafa”, según se prefiera) ha aflorado muchas de las innumerables fechorías y estupideces que han caracterizado la gestión política de nuestra sociedad últimamente.

La democracia se ha desarrollado, como durante los setenta, más en la vida cotidiana de las personas que en los organismos institucionales y no digamos ya en los círculos de poder. La decadencia de los partidos políticos es fruto de la precariedad con la que han desplegado los procesos democráticos transparentes mientras se dedicaban a deslegitimar su profesión llenándose de palabros para tratar de monopolizar las grandes tomas de decisiones a espaldas de la participación ciudadana. Hoy en día la vanguardia vuelve a situarse en la periferia de lo institucional y lo tradicional. Surge de la espontaneidad de la calle y de la Red y está dispuesta a no cesar hasta volver a lograr transitar hacia algo nuevo y mejor.

Nuestro nuevo horizonte es, de una vez por todas, tener el derecho a decidir. A decidirlo todo, desde los colores de las banderas que cuelgan de los edificios oficiales, o a nuestro jefe de Estado, el precio que pagar por perder la vivienda, a qué destinar más o menos presupuesto, hasta el material de las baldosas de las aceras del barrio, a qué se ha de dedicar la policía local o qué uso darle a la tierra sin utilizar. Porque ya sabemos que sí se puede y que ya tenemos la suficiente madurez como para saber rectificar cuando nos hayamos equivocado. Esta vez nos toca, pese a quien le pese.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s