La monarquía no logra frenar su caída

Acabo de leer en El Diario.es una sencilla cronología de los acontecimientos que desde hace año y medio más o menos saltara el caso de Iñaki Urdangarín hasta la reciente imputación de la Infanta Cristina en este penoso escándalo de corrupción en el que está implicada la institución que obstenta la Jefatura del Estado, Gobiernos autonómicos y gran parte del aparato estatal del Partido Popular y me gustaría compartirla aquí. Sin duda, es una fotografía muy representativa de la forma en la que nuestras tradicionales estructuras corruptas de poder comienzan a resquebrajarse. Esta crisis está sacando las peores vergüenzas y chapuzas de aquellos tiempos tan embriagadores. Hoy ya es de ingénuos pensar que este país será el mismo en poco más de un lustro. Espero que tengamos la suerte, esta vez sí, de decidir hacia dónde caminar…

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Octubre 2011

La crisis de la monarquía no se inició con el caso Urdangarin. El desgaste se comenzó a notar antes. Con el comienzo de la crisis económica, todas las instituciones del país pagaron un precio. En el sondeo del CIS de octubre, la monarquía registro su primer suspenso: una nota de 4,89 sobre 10. La valoración era inferior al 4,97 que sacaban los medios de comunicación y el 5,65 de las Fuerzas Armadas. Un año antes, la nota había sido de 5,35.

Había además razones sociológicas que empezaban a diferenciar la opinión de la España real de la España oficial. En un sondeo de Metroscopia de diciembre de 2011, los partidarios de la monarquía y de la república empataban con un 45% entre las personas de entre 18 y 34 años. Las jóvenes generaciones no aceptaban ya al rey como una figura incuestionable en la España constitucional.

Noviembre 2011

La policía registra las oficinas de empresas vinculadas al Instituto Nóos en Barcelona y el domicilio de Diego Torres, cumpliendo órdenes del fiscal anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach. En junio, el juez José Castro había tomado declaración como imputado a Torres. Los rumores de los últimos meses se convierten en hechos. El juez investiga a Urdangarin y a su antiguo socio por delitos de falsedad documental, precaricación, malversación de caudales públicos y fraude a la Administración.

El yerno del rey, que vive entonces en Washington donde trabaja para Telefónica, afirma en un comunicado que defenderá su “honorabilidad e inocencia en este asunto desde la convicción de que mi actuación profesional ha sido siempre correcta”.

Diciembre 2011

La Casa Real reacciona con un cortafuegos para aislar al rey de Urdangarin. En otro comunicado, el duque de Palma sostiene que la familia y la Casa del Rey “nada tienen que ver” con sus actividades privadas. El nuevo jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, nombrado en verano, dice en un encuentro con los periodistas que el comportamiento de Urdangarin no ha sido “ejemplar”. No sabemos si se refiere a criterios éticos, políticos o legales, porque Spottorno “no puede ir más allá, a la espera de que decida la justicia. Lo que sí está claro es que Urdangarin no volverá a participar en ningún acto oficial de la familia real.

También ese mes la Casa Real informa a varios medios que el rey Juan Carlos supo cinco años atrás de los negocios poco claros de su yerno y que le ordenó que pusiera fin a esas actividades. De forma dramática, el diario ABC titula en portada un domingo “El día en que el Rey frenó a Urdangarin”. La investigación judicial revelará después que no hubo tal freno, porque el sospechoso continuó con sus rentables gestiones. La consigna de proteger al rey demuestra que el nerviosismo empieza a cundir en las más altas instituciones.

El propio monarca se ve obligado a intervenir personalmente en la estrategia de defensa. En el discurso de Nochebuena, pronuncia las célebres palabras “la justicia es igual para todos” que al menos consigue que la mayor parte de la clase política cierre filas en su favor.

Unos días después, el juez Castro llama a declarar a Urdangarin como imputado.

Sabiendo que la noticia es inminente, un día antes la Casa del Rey desvela por primera vez las cifras básicas de sus cuentas. Se conoce que el rey recibe en 2011 un total de 292.752 euros brutos. El príncipe, 146.370 euros. 507 personas trabajan para el rey y su familia. La Casa Real sólo paga el sueldo íntegro de 18 altos cargos. El resto recibe sus salarios de los presupuestos diferentes ministerios del Gobierno.

Es una transparencia limitada y forzada por las circunstancias.

Abril 2012

Los españoles se despiertan un fin de semana con la noticia de que el rey ha sido operado de una fractura en la cadera. Lo que deja perplejo a todo el mundo es que el accidente se produjo durante un viaje para cazar elefantes en Botsuana. En un país que tiene entonces 5,6 millones de parados, su jefe de Estado está en secreto en un país africano disfrutando de los placeres –esta vez, algo accidentados– del turismo de los millonarios.

Los informativos de televisión se atienen a los titulares de costumbre tras la operación: “Está muy animado”. “La operación ha sido un éxito”. “La recuperación será rápida”. Los periódicos ponen el escudo. “Resultaría estrambótica la suposición de que el rey no tiene derecho a unos días de asueto y ocio, cualquiera que sea la dureza de la crisis económica”, dice un editorial de El País.

Como es habitual, el PP y el PSOE se aplican la autocensura y hablan lo menos posible del accidente. O nada. Izquierda Unida y los nacionalistas no tienen ese problema. “El rey está demostrando una falta de ética y respeto a mucha gente en este país que está sufriendo mucho”, denuncia Cayo Lara.

De puertas para adentro, la Casa Real es consciente de que el monarca ha cometido un error de consecuencias impredecibles. Por eso, el rey confunde a los monárquicos que insisten que el jefe de Estado no tiene nada de qué disculparse. “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dice al salir del hospital.

Julio 2012

El rey acelera su recuperación –lo que luego se verá que es un error– para intentar que un denso calendario de viajes y reuniones contribuye a mitigar el impacto de la crisis de Botsuana y las sucesivas novedades sobre la investigación de Urdangarin. En junio en un discurso en Brasil, el rey intenta defender la idea de que España saldrá pronto de la crisis, pero lo hace defendiendo al Gobierno: “El Gobierno está también acometiendo reformas de gran calado que no tardarán en dar fruto”. Está obligado a defender la economía española en el exterior, pero lo hace con la misma intensidad con la política económica del Gobierno, no podrá alegar que está siendo neutral en el debate político.

En julio, en el mismo día en que Rajoy anuncia otro doloroso recorte en el nivel de vida de los españoles, incluida la subida del IVA, el rey preside un Consejo de Ministros. Quizá al Gobierno le interese asociarse a la imagen del rey en una jornada tan delicada, pero desde luego al jefe de Estado, mucho menos. Con la cautela que les caracteriza, los sindicatos apuntan este riesgo. El PSOE prefiere callar.

Enero 2013

El establishment se apresta a colaborar en estos difíciles momentos. El 75º cumpleaños del rey y el 45º del príncipe son la excusa suficiente para amplios reportajes laudatorios en prensa y televisión. El punto más alto de la adulación se alcanza con la entrevista de Jesús Hermida en TVE. Al menos, la conversación incluye una frase significativa: “Me encuentro en buena forma y con ilusión para seguir”. No tiene intención de abdicar, aunque muchos piensan que una sucesión ordenada para entregar la corona al príncipe es lo único que puede salvar la institución.

Junto a Torres, Urdangarin tiene que afrontar una fianza civil de ocho millones de euros. Su futuro es cada vez más oscuros. A finales de mes, el juez Castro llama a declarar como imputado al secretario de las infantas, Carlos García Revenga. La idea de que el caso Nóos empezará y acabará con Urdangarin ya es una quimera.

Febrero 2013

Los correos electrónicos de Urdangarin que Torres envía al juzgado colocan en primera línea de la pasarela a la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, a partir de ese momento Corinna, la amiga del rey o la amiga íntima del rey en la mayoría de las conversaciones. No hay bloqueo informativo ni tabú sobre la vida privada del monarca que pueda impedir un diluvio de informaciones sobre esta atractiva alemana de 49 años, que muy posiblemente también estaba en Botsuana cuando se produjo el accidente. El Mundo y Hola publican sendas entrevistas en portada en la que la princesa aparece mostrando de forma bastante obvia una pulsera de gran valor.

Ella dice que ha prestado grandes servicios al Gobierno y empresas españolas. ¿Es esa pulsera el pago por esos servicios o una muestra de amor?

Abril 2013

La infanta Cristina tendrá que declarar como imputada a causa de la decisión del juez Castro. El cortafuegos ha saltado por los aires.

 

 

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